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Los Profesionales de la Salud

como soporte en la atención de las personas que acuden a Alcohólicos Anónimos

Por Dr. Rafael Velasco Fernández

Presidente y Fundador del Centro de Estudios sobre el Alcohol y el Alcoholismo (CESAAL) 

Catedrático de la Universidad Veracruzana.

«En el libro básico de Alcohólicos Anónimos, el libro grande, se aborda con especial interés la relación que ha existido entre los profesionales de la medicina y de las ciencias de la conducta, con el quehacer y los objetivos de Alcohólicos Anónimos.

 

Desde el origen, la relación está marcada por el respeto y el reconocimiento. Podemos considerar los aspectos históricos que en la medicina y otras disciplinas, como la Filosofía, nos dan los antecedentes que prepararon el ambiente sociocultural y científico para esa relación cortés y fructífera.

 

En el prólogo del libro grande, se dice textualmente: “Muchos no comprenden que el alcohólico es una persona muy enferma”. Y también: “Simplemente deseamos ser serviciales para aquellos que sufren esta enfermedad”.

 

Creo que es útil dedicar unas palabras al concepto enfermedad en la medicina, siempre que tengamos la objetividad suficiente para aceptar que no es asunto solamente de la medicina. Hace mucho tiempo, en

el ámbito médico no se aceptaba el hecho de que el alcoholismo es una forma identificable de patología.

 

Hoy lo tenemos clasificado entre los trastornos de personalidad ligados al abuso de sustancias, en este caso, el alcohol etílico o etanol.

Respecto al alcoholismo como enfermedad, reflexionen sobre esta expresión de Séneca, filósofo del primer siglo de nuestra era: “Yo distingo entre un hombre que está ebrio y otro que no tiene control sobre sí mismo, que se ha convertido en un esclavo de su hábito”. ¿No está claro en esta expresión que existe una forma enfermiza de beber?

 

A lo que quiero llegar es al apoyo que la medicina da a la definición del alcoholismo hecha por Alcohólicos Anónimos. La enfermedad, nos dice el Diccionario Médico Stedman, es: “Toda entidad mórbida que cumple, al menos, dos de los siguientes criterios: a) Se conoce el agente causal; b) Se presenta con síntomas y signos identificables; c) Se acompaña de alteraciones anatómicas y fisiológicas consistentes y diagnosticables, y, d) Se conoce bien la evolución, la ‘historia natural’ del cuadro”.

 

El síndrome de dependencia del alcohol, nombre usado por los expertos para referirse al alcoholismo, cumple sobradamente esos cuatro requisitos.



El alcoholismo es, pues, una enfermedad. Y agregamos que, sin un tratamiento adecuado, y si el enfermo continúa bebiendo, el trastorno es inevitablemente progresivo, como también lo señala la definición de Alcohólicos Anónimos.

 

Menciono aquí al doctor William Duncan Silkworth, y el servicio que, como médico, prestó al primer grupo de Alcohólicos Anónimos. Como amigo de los creadores originales de nuestra Comunidad, dio todo su respaldo moral y toda su confianza, convencido de la bondad de las acciones emprendidas en aquellos años del primer tercio del siglo pasado.

 

Recuerdo aquí sus palabras que respaldan lo que acabo de decir: “Debido a las extraordinarias posibilidades de crecimiento inherentes a este grupo, pueden marcar una nueva época en los anales del alcoholismo... Estos hombres pueden tener un remedio para miles de alcohólicos”. Y terminaba así: “Usted puede tener absoluta confianza en cualquier manifestación de los

alcohólicos anónimos sobre ellos mismos”.

 

Al doctor Silkworth lo considero un símbolo de lo que el médico puede hacer como coadyuvante de Alcohólicos Anónimos, y de la importancia de que los profesionales manifestemos claramente respeto y simpatía hacia la filosofía y los métodos de esta institución.

Quiero referirme a la posición de Alcohólicos Anónimos sobre la no

curabilidad de esta patología. Se es alcohólico para siempre aunque se alcance la abstinencia, verdad avalada por la experiencia personal de cada alcohólico, compartida con sus compañeros de grupo.

 

La práctica clínica, por su parte, llevó

a la medicina a iguales conclusiones mucho antes de la existencia de Bill y Bob, los fundadores de la comunidad. Los médicos lo expresamos así: después de un periodo de abstinencia, así sea prolongado, la recaída lleva en un tiempo sorprendentemente corto al desarrollo pleno del cuadro patológico, tal como se manifestaba antes de la suspensión del consumo. Definitivamente hay más de un camino para llegar a verdades comprobadas. 

 

Debo subrayar la importancia que tiene una de esas verdades que los profesionales debemos difundir: Alcohólicos Anónimos es una institución cuya filosofía y programa de acción constituyen un camino efectivo para muchos de quienes desean honestamente dejar de beber y superar su adicción.

 

Las relaciones entre los profesionales y los grupos de Alcohólicos Anónimos son deseables y, cuando se dan plenamente, son fructíferas y para bien de ambas partes.

 

Termino expresando que la ciencia no está reñida con la expectativa de que exista un Poder Superior que ayuda, si se cree en Él, a quien ha experimentado la ingobernabilidad de su propia vida.»

Reimpreso de (Ganar Aliados no. 23 , Mayo 2007) con permiso de la Central Mexicana de S.G. de A.A., A.C.