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¿Quienes Somos?

Reimpreso de (Boletín Ganar Aliados no.23 en Mayo 2007) con permiso de la Central Mexicana de S.G. de A.A., A.C.

Los miembros de Alcohólicos Anónimos somos hombres y mujeres que hemos descubierto y admitido que no podemos controlar el alcohol; que hemos aprendido que tenemos que vivir sin él si es que queremos evitar el desastre para nosotros y para aquéllos que nos rodean.

 

Con grupos locales en miles de comunidades, formamos una fraternidad internacional, que no tiene formalidades, con miembros en más de 180 países. Sólo tenemos un propósito primordial: Permanecer sobrios y ayudar a otros que deseen recurrir a nosotros para lograr la sobriedad.

 

No somos reformadores ni estamos aliados a ninguna otra agrupación, causa, ni denominación religiosa. No deseamos que el mundo entero se vuelva abstemio; no reclutamos nuevos miembros, sino que les damos la bienvenida. No imponemos a otros nuestra experiencia con el problema de la bebida, sino que la compartimos cuando se nos pide hacerlo.

 

Entre nuestros miembros se puede encontrar a hombres y mujeres de todas las edades y muy diferentes condiciones sociales, económicas y culturales. Entre nosotros, algunos bebieron durante muchos años antes de llegar a darse cuenta de que no podían controlar el alcohol; otros tuvieron la fortuna suficiente de apreciar, a temprana edad o sin avanzar mucho en sus carreras

de bebedores, que el alcohol se había vuelto incontrolable.

 

También son diversas las consecuencias de nuestro beber alcohólico: Hay entre nosotros unos pocos que llegaron a quedarse solos antes de recurrir a Alcohólicos Anónimos para ser ayudados; otros perdieron la familia, los empleos y el respeto a sí mismos. Hay quienes han estado en las ciudades perdidas; algunos han estado hospitalizados o encarcelados. Los hay que han cometido graves delitos contra la sociedad, la familia, los patrones y contra sí mismos.

 

 



Entre nosotros hay quienes nunca han estado hospitalizados ni encarcelados, ni han perdido familia o trabajo a causa de la bebida, pero llegamos finalmente al punto en que nos dimos cuenta de que el alcohol interfería nuestra forma normal de vivir. Cuando descubrimos que no podíamos vivir sin alcohol, decidimos buscar ayuda.

 

En nuestra fraternidad están representadas todas las grandes creencias, y muchos dirigentes religiosos han estimulado nuestro crecimiento; también entre nosotros hay algunos que se proclaman ateos y agnósticos. Pero ya sea que se tenga una fe, o que se esté adherido a un credo religioso, esto no es una condición para ser miembro.

 

Nos une nuestro problema común: El alcohol. Al reunirnos, platicar y ayudarnos, unidos, los alcohólicos somos capaces, extrañamente, de permanecer sobrios y perder la compulsión por la bebida, que en otra época

fue dominante.

 

No creemos ser los únicos que tienen la solución al problema de la bebida; sabemos que el programa de Alcohólicos Anónimos nos funciona y lo hemos visto funcionar en todo recién llegado, casi sin excepción, cuando honesta y sinceramente quiere dejar de beber.

 

 

Por medio de Alcohólicos Anónimos, hemos aprendido un buen número de cosas acerca del alcoholismo y de nosotros mismos, y procuramos que no se nos olviden. Para nosotros, la sobriedad debe ser siempre lo primero.