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AA desde una perspectiva católica

 

Por el muy ilustre señor José de Jesús Aguilar Valdés,

subdirector de radio y televisión del Arzobispado de México

Reimpreso de (Boletín Ganar Aliados no.49) con permiso de la Central Mexicana de S.G. de A.A., A.C.

 

Mi deseo es brindar un mensaje de vida en plenitud — o de prevención —. El alcoholismo — lo sabemos desde mucho tiempo — es un impedimento para que las personas se realicen plenamente, sobre todo porque es una enfermedad. Pero además de esto, tiene múltiples consecuencias: una madre o un padre alcohólico ocasiona en su hijo, sin darse cuenta, una baja estima; llevan al hogar violencia; desperdician el dinero en el alcohol, en lugar de invertirlo en las personas o en otro tipo de cosas que tienen mucho mayor importancia.

 

El alcoholismo es causa de absentismo en el trabajo. El alcoholismo también es causa de muerte anticipada, dejando a la viuda, al viudo o a los huérfanos en una situación extrema.

 

El alcoholismo también es causa de vergüenza en muchos lugares y causa de violencia intrafamiliar, entre otras cosas — sin mencionar aquellas muertes provocadas por una persona que conduce en estado de ebriedad y choca o atropella a personas que están en su camino.

 

La Iglesia — y muchas Iglesias que coinciden con la Iglesia católica — no puede considerar que sea una persona creyente y practicante alguien que no enfrenta su alcoholismo por medio de los mecanismos adecuados. No es mediante un juramento, aunque a algunas personas les ayude temporalmente.

 

La Iglesia considera que la mayoría de las personas que han salido del problema ha encontrado la solución en los grupos de Alcohólicos Anónimos, que tienen toda una mística de trabajo fundamentada en elementos psicológicos y también espirituales — porque existen personas que han buscado y encontrado tratamiento psicológico, pero al dejar la parte espiritual no han podido encontrar una respuesta.

 

En Alcohólicos Anónimos no se obliga a nadie a creer en un determinado dios, pero se invita a cada persona a que crea en Dios como él lo entiende — o en su Poder Superior, Le llame como Le llame —. Es por eso que los grupos de Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos A. C. no están ligados a ninguna Iglesia en particular, y sus puertas están abiertas para personas de cualquier tipo de pensamiento religioso — incluso se recibe al que no cree —. Pero sí invita a la persona a que no utilice sus propias fuerzas, sino que también se tome de ese gran Poder Superior para poder salir adelante.

 

Los grupos de Alcohólicos Anónimos tienen reconocimiento a nivel mundial por la estrategia que siguen. Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado con, diría yo, grupos pirata, grupos patito, que parecen ofrecer lo mismo, pero sin llegar a obtener los resultados convenientes y adecuados. Entre estos grupos no faltan aquellos que recluyen a una persona casi como si fuera una cárcel, y, por medio de amenazas de condena, golpes, castigos fuertes, hacen que la persona deje de beber. Menciono la pregunta y la respuesta:

 

 

¿Es válido? — No. Para obtener un resultado correcto, se necesita la libertad y la voluntad de querer dejar de beber. Y cuando alguien te está queriendo obligar a base de amenazas, a base de golpes, a base de retiros espirituales, no se está obteniendo un camino correcto.

 

Hay que tener mucho cuidado con esos pseudogrupos.

 

Los grupos de Alcohólicos Anónimos, y su programa de recuperación de los Doce Pasos, se han extendido a más de ciento setenta países en el mundo entero, con un aproximado de más de 113 mil grupos y más de dos millones de miembros en recuperación. Tienen una presentación amplia y abierta. Todo el mundo sabe dónde están. Cuentan con una página de información con los pasos que se siguen para lograr la recuperación, con un directorio nacional de grupos en todo el país, y con literatura específica, que contribuye a la recuperación del enfermo alcohólico.

 

En México, la única representante legal reconocida por Alcoholics Anonymous World Services, Inc. (con sede en la ciudad de Nueva York) es Central Mexicana de Servicios Generales de Alcohólicos Anónimos, A. C., cuyas oficinas centrales se encuentran en la Ciudad de México, y es la única autorizada para publicar y distribuir dicha literatura en nuestro país 10.

 

Alcohólicos Anónimos es un movimiento noble y altruista que ha coadyuvado a salvar las vidas de millones de enfermos alcohólicos alrededor del mundo desde sus inicios en 1935, en la ciudad de Akron, Ohio, en los ee. uu. En México, desde la llegada del mensaje

de Alcohólicos Anónimos en 1945, ha salva‑ do las vidas de miles de mexicanos afectados

por esta terrible enfermedad, llamada alcoholismo, y ha logrado integrar al individuo a su vida familiar, a la sociedad y a la vida productiva y económica, colaborando con ello a la recomposición del tejido social.

 

 

Además, cuentan con algo muy importante:

 

tanto ayudan al alcohólico que desea dejar de beber como procuran ayudar a sus familiares — a la esposa, al esposo, al padre, a la madre, a los hijos, que se sienten desequilibrados por quien está bebiendo sin control —; los ayudan a acompañar a quien tiene el problema, o a obtener por lo menos una tranquilidad interna — si es que la persona en cuestión no quiere dejar su problema de alcoholismo.

 

Como pueden ver, Dios quiere la liberación, la libertad, el desarrollo, la plenitud, la felicidad de cualquier persona. Y el alcoholismo, cuando es una enfermedad, se opone

a todo esto. De tal manera que el alcoholismo, en estos casos, se puede considerar un

pecado; y si es un pecado que nos lleva a la muerte, es un pecado mortal.

 

Nosotros podemos también ayudar al alcohólico para que no dependa del alcohol, para que mejor sea libre y busque ayuda en los grupos de Alcohólicos Anónimos, que todos los días tienen la puerta abierta y la mano extendida para ayudar a cambiar y salvar la vida.

 

 

 

10 El nombre «Alcohólicos Anónimos

», y sus logotipos en todas sus variantes

(círculo con triángulo inscrito), son marcas

registradas ante el Instituto Mexicano de la

 

Propiedad Intelectual (impi).