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Alcohólicos Anónimos: vida en plenitud y abundancia

 

Por el reverendo señor Nicomedes Doval Pérez

Reimpreso de (Boletín Ganar Aliados no.49) con permiso de la Central Mexicana de S.G. de A.A., A.C.

 

Muy personalmente me parece que hablar

de Alcohólicos Anónimos desde un ángulo

religioso siempre implica un reto para cualquier ministro de culto, porque eso significa que ni las grandes religiones, ni las más antiguas iglesias, ni las más reformadas denominaciones ni mucho menos los más nuevos movimientos religiosos han sido capaces de dar alternativa de vida a muchos de los males que aquejan la humanidad; porque es aceptar que dentro de cualquier institución religiosa existen hombres y mujeres vulnerables a cualquier adicción, que de entre otras muchas, la más común es el alcoholismo.

 

Es un hecho que entre las filas de cualquier credo religioso existen tanto feligreses como ministros de culto enfermos de alcoholismo. En ese sentido, Alcohólicos Anónimos es, debe y debería ser vista por cualquier institución religiosa como una alternativa de vida para toda persona que no pudo encontrar en sus recursos una solución adecuada

a su problemática de alcoholismo. Por ejemplo ejemplo, un pastor evangélico amigo mío, que predica su conversión a Jesucristo porque lo rescató del alcohol y drogas, me ha comentado que no entiende por qué su hijo menor no puede hacer lo mismo, ni con todas las oraciones, retiros y el conocimiento de Dios que ya posee. Después de explicarle y transmitirle el mensaje de Alcohólicos Anónimos, me respondió: «El Señor va a rescatar de las ataduras de los vicios». A lo cual le respondí:

 

«Es necesario seas más humilde en aceptar que tu hijo necesita ayuda, puesto que al hablar de una enfermedad como el alcoholismo no es curable solo con las buenas intenciones, sino con buenas decisiones y buenas acciones».

 

Por eso AA constituye una alternativa de vida para quienes no han encontrado en sus propias instituciones religiosas la respuesta confiable, oportuna y adecuada a su problemática de adicción al alcohol. Hace falta conocer un poco de Alcohólicos Anónimos para darse cuenta que es una institución bien cimentada sobre bases eminentemente religiosas, fundada en una experiencia religiosa de uno de sus cofundadores — Bill Wilson —, y dinamizada por la fuerza de la divinidad, de un Poder Superior, de Dios como cada quien guste llamarlo.

 

Esa misma fuerza del Poder Superior es la que da origen, alimenta, anima y sostiene el programa de recuperación basado en los doce pasos, que Alcohólicos Anónimos sugiere como una alternativa de vida: doce pasos ordenados de forma ascendente para conducir a un nivel de consciencia a quien padece la enfermedad del alcoholismo, y así alcanzar una recuperación libre, gradual y progresiva que los llevará a su libertad integral, a una vida digna y a recuperar el sano juicio.

 

Hace falta percibir bien el mensaje de AA en su enunciado, que se pronuncia al inicio de cada sesión, para darnos cuenta que AA es una institución libre y liberadora:

 

 

«AA es una comunidad de hombres y mujeres que comparten sus mutuas experiencias, su fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo.» El único requisito para ser miembro de Alcohólicos Anónimos es el deseo de dejar la bebida. »Para ser miembro de Alcohólicos Anónimos no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones. »Alcohólicos Anónimos no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias, no respalda ni se opone a ninguna causa. »Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad».

 

 

Por su profunda espiritualidad, centrada en un Poder Superior, Alcohólicos Anónimos puede ser considerada como una verdadera religión — sin religión —. Es decir, una institución en donde todos los credos tienen cavidad, son aceptados y respetados, pero donde ningún credo es promovido, por muy sano, santo, puro, verdadero, envido, elegido, predestinado, mesiánico, esperado, integrista, liberador, apocalíptico, etcétera, que este credo pueda ser.

 

Su programa basado en los doce pasos es algo parecido a lo que en religión llamamos la regla dorada, que no es más que puntos en donde todas las religiones convergen. Por consiguiente, Alcohólicos Anónimos es una institución hermana para cualquier credo religioso, y una institución amiga para cualquier otra institución que se relacione o se dedique a la atención de las adicciones humanas — especialmente a las que se refieran al alcoholismo —. Así, Alcohólicos Anónimos dice:

 

«Sí a la cooperación interdisciplinar, y no a la afiliación a ninguna institución », para que de esa manera plenamente cumpla su objetivo común: mantenerse en sobriedad (libres) y poder ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad (liberadora).

 

Indudablemente, Alcohólicos Anónimos cuenta con el mejor programa de recuperación para la enfermedad del alcoholismo, y que, gracias a sus cofundadores — Bill Wilson Griffith y el Dr. Bob —, es hoy por hoy patrimonio de la humanidad.

 

Entonces, podemos decir que Alcohólicos Anónimos cuenta con los recursos necesarios para ser referente confiable y obligatorio para todas las personas e instituciones que se dedican a la investigación, prevención y atención del alcoholismo como una enfermedad incurable, progresiva y mortal.

 

Alcohólicos Anónimos sí funciona, y funciona perfectamente bien para quienes conciben la vida en Dios conforme al programa de los doce pasos, para obtener una vida en plenitud y abundancia. Si yo no fuera un testigo fehaciente de esta alternativa de vida que se puede encontrar en AA, no estaría compartiendo con ustedes el día de hoy. Porque gracias a Dios y a Alcohólicos Anónimos, mis hermanos, mi sobrina, sobrinos y muchos amigos han experimentado el milagro de volver a vivir — cosa que yo, ni con mis recursos intelectuales ni con los religiosos pude lograr, porque no eran los apropiados para la enfermedad del alcoholismo que ellos padecen, y que intentan superar día a día por la gracia de Dios, solo por el día de hoy.

 

Es mi deseo expresar mi inmenso orgullo por ser considerado entre los Alcohólicos Anónimos un «triple a», es decir, un gran aliado y amigo de Alcohólicos Anónimos.