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Los beneficios de la oración y la meditación

Reimpreso de (Boletín Ganar Aliados no.61) con permiso de la Central Mexicana de S.G. de A.A., A.C.


Por ilustrísimo Raúl Vera López

Obispo de la diócesis de Saltillo

 

 

Después de haber perdido esposa e hijos, Albino llegó hecho una piltrafa — reconoce — al grupo de Alcohólicos Anónimos, pero aún con ánimos de rehacer su vida. El alcohol había sido su compañero por muchos años, y esto lo llevó a destruir su hogar.  Afortunadamente, ahora son ya dieciocho años continuos en que él no ha bebido ni una gota de alcohol, y aunque menciona que no todo lo recuperó, sí logró rescatar su vida al ponerla al cuidado de Dios. La relación con sus hijos también mejora cada día. «En AA no nos cansamos de ayudar a otros sin esperar nada a cambio, y buscamos una vida de calidad, apegada a la oración y a la meditación», dice Albino, y afirma que algunos de sus familiares presuntamente alcohólicos se han acercado a él para pedirle ayuda; uno a uno va llegando al grupo de aa.

 

 

Como parte de su nueva vida, Albino presta un servicio voluntario dentro de la comunidad de aa. Recientemente tuvo la oportunidad de coordinar uno de los muchos congresos que esta organiza. Con el fin de subrayar la importancia que tiene para AA la colaboración sin afiliación con representantes de la religión, la psicología y la medicina, al mismo fue invitado su ilustrísimo Raúl Vera López, obispo de la diócesis de Saltillo, para impartir las conferencias «Los beneficios de la oración y la meditación» y «El dilema de la fe». Albino comentó que la presencia de su ilustrísimo en ese espacio representó un enriquecimiento espiritual para cada uno, pues sus profundas palabras alentaron y fortalecieron los nuevos propósitos de nuestra vida en sobriedad.

 

 

• El programa de AA rescata al hombre y a la sociedad

 

Su ilustrísimo Raúl Vera López resaltó en su conferencia cuán importante es que cada persona rescate los principios del ser humano, para afirmarse e integrarse a la construcción de una comunidad. Dijo al respecto que «El programa de AA es ejemplar para rescatar al hombre y devolverle su autoestima, para volverlo a colocar en el contexto social, para ser la persona de bien que por sus cualidades ya es. Con esto — continuó — no solo se rescata a la persona misma, sino que se rescata a la sociedad. Porque estas personas que cayeron en la enfermedad tienen cualidades; son personas excepcionales y pueden colaborar en la construcción del mundo. No únicamente a las familias se les devuelve la tranquilidad: ¡es a toda la sociedad! Porque tienen su riqueza para compartirla y edificar juntos y juntas este mundo, que necesitamos con justicia, con verdad. El programa de AA es un proyecto de vida en comunidad — enfatizó—, pues se integra a la sociedad; los hombres y mujeres alcohólicos se integran a ese grupo donde inician su proceso. Esa es la riqueza». Para el obispo de Saltillo, las personas que forman estos grupos «irradian luz e impulsan a otras para que inicien el proceso de integración».

 

• Oración, meditación y fe

 

«La frase «Dios como nosotros Lo concebimos» es tal vez la expresión más importante que se encuentra en el vocabulario de aa» — escribió Bill Wilson, cofundador de esta comunidad —, por lo que igualmente la oración y la meditación ocupan un lugar privilegiado dentro del programa de aa. El libro básico Alcohólicos Anónimos subraya al enfermo alcohólico:

 

«[...] si cuando bebes, tienes poco control de la cantidad que tomas, probablemente eres alcohólico. Si este es el caso, tú puedes estar sufriendo de una enfermedad que solo puede ser vencida por una experiencia espiritual». En aa respetamos la práctica y convicciones religiosas de cada uno, solamente

destacamos lo que nuestra experiencia acumulada siempre ha confirmado: ya estábamos fuera del alcance de toda ayuda humana.

 

Su ilustrísimo, al hablar sobre esta necesidad del hombre, explicó que muchas personas se acercan a Dios para hacerle una plegaria, una súplica, y presentarle sus problemas familiares. Luego, poco a poco, comienzan a practicar la meditación, que consiste en una revisión de vida para darse cuenta de

los valores y posibilidades que poseen: «Entonces es cuando descubrimos la gran misericordia de Dios, un Ser con quien empezamos a sentir mucha confianza, por quien nos sentimos comprendidos y valorados. Ante Él nos sentimos apreciados. Esto nos permite ver que sí tenemos cualidades, que no solo somos un montón de defectos, que tenemos una posibilidad de salir. Empezamos a descubrir que somos útiles y capaces de hacer el bien, de producir vida y de deshacer situaciones que se dan no solo en familia sino en otros ambientes en que nos movemos; es el sabernos verdaderamente dignos de confianza. No estamos en la tierra por casualidad, sino para cumplir una misión muy bella que va más allá de nuestra familia; pero para esto tenemos que perdonarnos a nosotros mismos y después a los demás».

 

Al referirse a la fe explicó que esta palabra tiene la misma raíz que la palabra recargarse, que es tener confianza, y, en este caso, confianza en Dios antes que nada... y después en sí mismos. «Esa confianza en ustedes mismos parte de que se descubren débiles, pequeños, que se necesitan unos a otros, pero ya no mendigando como antes. El hecho de que hayan pasado por situaciones tan difíciles los hace capaces de entender el dolor humano, y se vuelven personas de fiar que tiran el ancla de la esperanza al cielo, capaces de entender el futuro porque lo entienden al construirlo día a día».

 

Con personas como su ilustrísimo Raúl Vera López, aa tiene una inmensa deuda de gratitud. Él es uno de los amigos de Dios y del hombre que, con buena voluntad y obras, ayuda a llevar a los enfermos de alcoholismo la oportunidad de recuperarse mediante el programa de Alcohólicos Anónimos. Antes de retirarse, expresó a los asistentes su deseo de seguir cooperando en la construcción de un ambiente de alegría: la alegría de ser libres, de disfrutar la vida y compartirla. «Ustedes son el milagro del Siglo xx, la resurrección, la nueva vida, la recuperación de la persona» —finalizó, aludiendo a la declaración que hiciera su Santidad Juan xxiii sobre la fraternidad mundial de Alcohólicos Anónimos.

 

 

(Ganar Aliados, núm. 49 págs. 5-6)